Segundo Septenio

 

EL NIÑO EN EL SEGUNDO SEPTENIO

El Segundo Septenio tiene tres momentos especiales, uno de ellos es el que abarca de los 7 a los 9 años, el otro de los 9 a los 12 años y el último de los 12 a los 14 años.

Cuando el niño o la niña cumplen siete años se inicia un cambio en su cuerpo que se evidencia a partir del cambio de su cara y el alargamiento de sus piernas, el niño avanza desde la percepción a la imagen mental, estas imágenes invaden el mundo de los niños.

“Este mundo infantil tiene algo maravillosamente real e irreal a la vez, en el que se da cabida a todos los elementos del mundo externo asimilados en el período anterior. Sin embargo, para el sieteañero, la jerarquización, el ensamble y ante todo, la valoración es nueva y específica”. (1)

El niño y la niña del segundo septenio se abre a la palabra, quiere que se le cuenten historias y acontecimientos del mundo, cómo funcionan las cosas, se acerca al adulto deseando escuchar narraciones que le pinte bellas imágenes.

Despliega para conocer cada época

(1) Lievegoed, Bernard. Etapas Evolutivas del niño.

La segunda dentición nos permite observar los cambios físicos que nos abren la entrada al segundo septenio. La edad cronológica pertenece al tiempo comprendido entre los 7 y los 14 años. Se inicia entonces el tiempo del escolar, el cuerpo un tanto regordete y cachetón del primer septenio empieza a estirarse poco a poco para ir conformando un cuerpo más delgado y ágil, que le permita adentrarse en el mundo que se le presenta ante sus ojos y poder ver lo bello de él.

Al ingresar el niño o niña al grado primero aparecen los cuentos de hadas que le van a nutrir el alma al inicio de este nuevo septenio. Los procesos de lectura y escritura a partir de imágenes, los números y los misterios maravillosos de sus orígenes van a llenar la vida cotidiana de estos niños. Se inicia el manejo de cuadernos llenos de colores e imágenes.

Después de cursar su primer año ya se han apropiado de la flauta como un instrumento musical que descubren día a día, los palitos de madera se les convierten en agujas productoras de bellos tejidos. Crean en sus cuadernos expresiones propias de lo que día a día van descubriendo.

Al ingresar a segundo grado continúa el proceso de lectura y escritura, y aparecen las series numéricas que saltarán, recorrerán, tejerán y pintarán para descubrir las figuras que estas repeticiones rítmicas encierran. Dejan las agujas de malla después de haber terminado el estuche para su flauta y luego en este año se encuentran con el crochet y hacen una bolsita que se inicia con colores oscuros hasta llegar a colores más claros.

La historia de los Santos en especial la de San Francisco de Asís serán narraciones cotidianas durante todo el año, al igual que las fábulas clásicas de la literatura infantil. Cada momento del día estará lleno de imágenes, narraciones que les generará admiración y veneración por la naturaleza y sus fenómenos, los seres humanos, los animales y ante todo por ellos mismos.

La dinámica escolar transcurre entre la clase principal (matemáticas y lenguaje) y las clases de religión, ética, música, manualidades, agricultura, diseño de formas, pintura y además entre colores, imágenes, cantos, lanas y juegos.

El ingreso al tercer año de primaria le plantea nuevos retos, aparecen las narraciones del Antiguo Testamento, los oficios, la construcción como parte importante de la dinámica de este grado. Los niños y niñas ya están a punto de cumplir 9 años y es allí donde finaliza el primer momento del segundo septenio, los tres primeros años es un tiempo feliz de los niños, creen en su maestro y han construido una imagen de autoridad que les permite la confianza y les da seguridad, esto a partir de las estrategias y formas con que el maestro ha llegado a ellos.

Al cumplir 9 años los niños y las niñas encuentran una gran diferencia en el mundo, entran en una pequeña crisis, llamada en la pedagogía “El Rubicón”, en esta edad el niño toma distancia del mundo, allí está él y el mundo al frente, empieza un momento de cuestionamiento y de preguntas, experimentan la soledad y ante eso la pedagogía tiene respuestas que puedan llevar al niño a adquirir de nuevo la confianza perdida por el momento que están viviendo. La época de la construcción los lleva a valorar la cooperación y a encontrar respuestas ante el funcionamiento de muchas cosas, de igual manera la época de los oficios y la huerta les permite interesarse en asuntos del mundo exterior que les devuelve la confianza en sí mismos, poco a poco.

Cumpliendo los 9 años y ya cursando el grado cuarto el niño se ha vuelto crítico, aquellos seres que eran admirados por él por su perfección, empiezan a caer del pedestal, aparece claramente la polaridad Yo – mundo.

Ante esta postura del niño frente al mundo, aparecen en el grado cuarto contenidos tales como la zoología en donde podrá vivenciar el ser humano con respecto a los animales y la interacción que se presenta entre estos, las leyendas nórdicas lo orientarán hacia figuras que sobresalen de lo humano cotidiano.

“La vivencia del yo, como realidad profundamente sentida nace en el niño alrededor del décimo año, se amplía en la pre pubertad y se convierte en la pubertad, en contenido emotivo omni-dominante. En esos años el niño siente como profunda tragedia la presencia de su yo separado del mundo externo, recuerda su infancia como paraíso perdido, en el que se hallaba bien cobijado en el mundo, protegido de la familia, de los amigos, de la escuela. Ahora se halla desnudo y desamparado frente a un mundo extraño y hostil”. (2)

Luego del paso de esta crisis, al cumplir los 11 años de edad los niños y las niñas entran en una etapa de reposo, juegan entre sí y de nuevo reciben las clases con curiosidad, asombro y entusiasmo. El grado quinto se experimenta como un mar de armonía y alegría, aparece la historia con las antiguas civilizaciones, La India, Mesopotamia, Persia, Egipto, Grecia. Se efectúan las Olimpiadas de Grecia en Educación Física, Se adentran en asuntos de precisa gramática, aparecen los números decimales, las canciones interpretadas a varias voces, y toda experiencia que se propicia es recibida con entusiasmo, además aportan y reconstruyen proyectos de clase, la botánica los invita a un observación más rigurosa de las plantas y de toda la naturaleza en general.

(2) Lievegoed, Bernard. Etapas Evolutivas del niño.

Al acercarse a los 12 años van apareciendo los signos y cambios de la pre pubertad, el mundo hay que conquistarlo, aparecen aquí diferencias marcadas entre las mujeres y los hombres en cuanto a su desarrollo, las niñas inician su proceso de desarrollo fisiológico más temprano y los niños mientras tanto despliegan toda su vitalidad y energía.

Estos cambios físicos van acompañados de un lado por un interés en el mundo de los hechos y de la percepción sensorial y por el otro de una turbulencia emocional. En el sexto grado los niños no se limitan solamente a preguntar por las causas, sino que las buscan activamente, o incluso las crean, para observar el efecto que provocan. Esto también se presenta en las relaciones sociales.

La confianza que los niños habían depositado en sus maestros, ahora se pone a prueba con un comportamiento desafiante, absurdo y a veces muy crítico. A esta edad son esenciales las reglas y los parámetros que definan claramente sus consecuencias.

Las materias que se dan en esta edad retroalimentan su proceso evolutivo. Por medio de las experiencias de los fenómenos físicos, la mineralogía, la astronomía los niños van canalizando toda esa energía que tienen y enfocan su proceso de crecimiento hacia un interés esencial.

Al llegar a la edad de los 13 años entran a la adolescencia y se observan dos gestos característicos que definen esta fase de la vida: un principio exterior activo y los indicios de un estadio psicológico interior dinámico. La avidez de experimentar y conocer los fenómenos exteriores, se mezcla con la naciente capacidad de reflexión y los primeros indicios de auto reflexión. Se manifiesta con mayor claridad los cambios físicos que tienden a adelantarse un poco al desarrollo psicológico. El sentimiento y el anhelo de independencia y soledad que se produce pueden ir acompañado de una cierta ansiedad, sensibilidad emocional y vergüenza. Los niños se enfrentan con los desafíos de su edad y los resuelven de una forma diferente al de las niñas. Los temas del currículo deben reflejar la exploración exterior del mundo por parte del alumno y su viaje interior, estos incluyen los viajes de exploración en la historia, la combustión y la mecánica en física y química, y la salud, la nutrición y la higiene.

“La profunda transformación interna que aparece como acompañamiento de la pubertad física, lanza sus sombras al frente, pero también su luz: Hay fuerzas de entendimiento y de responsabilidad que el maestro solo necesita estimular, para ver surgir la belleza y la fuerza de esa etapa de la vida. Soledad y auténtica amistad, egocentrismo e interés abnegado por todo, muerte y amor. Hasta entonces, en las profundidades desconocidas del sentimiento se vuelven experiencias totalmente personales”.

Los sentimientos independientes despiertan y transforman la relación con el propio cuerpo, con el ambiente, con sus ideas y sentimientos. Se refleja tanto en el interés por el mundo y en la capacidad de amar, como también en la necesidad de examinar causas y efectos.

A los catorce años de edad, el joven se encuentra en el centro de la adolescencia, los cambios corporales y psicológicos se encuentran en plena marcha. A esta edad el mundo de las ideas comienza a tener sentido para el joven de esta edad, las facultades críticas son notablemente muy superiores y determinadas reglas están sujetas a cuestionamientos. A pesar de estos cambios y manifestaciones exteriores, ellos se encuentran ante perspectivas nuevas y desconocidas con una mente agudizada, un corazón tierno y unas extremidades que luchan por adaptarse a la gravedad.

Los maestros deben ofrecerles nuevas perspectivas, dirigiendo sobre todo su atención hacia el mundo. El mundo debe tener sentido para ellos y el ser humano debe tener un significado central como individuo ético que aspira hacia algo.

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